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5 formas de poner a Dios en primer lugar cuando sufres

Poner a Dios de primero en nuestras vidas significa diferentes cosas para personas diferentes. Algunos pueden pensar que es ir a la iglesia todos los domingos. Otros pueden creer que es servir a personas sin hogar un alimento cada sábado por la noche.

Muchos cristianos piensan que ponen a Dios de primero por el simple hecho de ser buenas personas.

Somos los hijos de Dios y Él es un Dios amoroso que envió a Su hijo a morir en la cruz por nuestros pecados. Poner a Dios de primero significa aceptar que Él nos ama incondicionalmente. Los cristianos a menudo tienen dificultades al confiar en Dios y al buscarlo en todas las cosas. Luchamos por tener una vida de gracia, ponemos nuestra esperanza en Él y lo complacemos.

Acá hay cinco preguntas con respuestas bíblicas para ayudarnos a poner a Dios primero en momentos de lucha.

1.- ¿Cómo ponemos a Dios de primero cuando estamos temerosos?

Dejamos que Dios haga sus maravillas en nuestras vidas cuando confiamos en Él y no en nosotros mismos. En momentos de problemas, ponemos a Dios de primero cuando lo alabamos desde lo más profundo de nuestro corazón (Juan 16:33) y lo adoramos en vez de preocuparnos—cuando nos recordamos a nosotros mismos todo el bien que hace. ¿Cómo podemos tener miedo cuando Dios está para nosotros y no en nuestra contra?

2.- ¿Cómo ponemos a Dios de primero cuando estamos solos?

Ponemos a Dios de primero en nuestra vida cuando lo buscamos porque sabemos que a Él le importa –cuando vamos hacia él luego de un día duro.

Dios nos da la fortaleza de esperar en Él (Isaías 40:31). Él es el único en el que debemos depender para la esperanza y aseguramiento y encontramos esas cosas en Su palabra viva, la Biblia.

Dios está con nosotros cuando nadie más lo está. Cuando sentimos que nadie entiende nuestros sentimientos, podemos estar seguros de que Él sí lo hace.

A veces, la mejor respuesta a la soledad es amar al pueblo de Dios. Cuando sentimos que hemos sido olvidados, podemos poner a Dios de primero al servir a aquellos que son pobres en espíritu –las viudas y los huérfanos.

3.- ¿Cómo ponemos a Dios de primero cuando estamos enfadados?

Cuando no pecamos por nuestra rabia y perdonamos.

La rabia es una señal de que algo está mal en nuestras vidas y que necesitamos hacer algo diferente. Ponemos a Dios primero cuando buscamos encontrar su orientación y le pedimos que cambie nuestros corazones.

La rabia se convierte en un problema cuando pecamos (Efesios 4:26). Actuar por rabia es inmaduro y puede ser dañino tanto para nosotros como para aquellos a nuestro alrededor. Un corazón lleno de gracia y paciencia es mucho más atractivo y útil para Dios.

Ponemos a Dios de primero cuando escogemos perdonar a otros y recibir el perdón.

Pídele a Dios que se lleve esa rabia que impide que tengas una vida pacífica y saludable y que llene tu corazón con Su amor y entendimiento incondicionales.

4.- ¿Cómo ponemos a Dios de primero cuando sufrimos una pérdida?

Poniendo nuestra esperanza en Dios.

Tener duelo no es algo malo. Los cristianos a menudo están tentados a cuestionarse el amor de Dios por ellos cuando cosas tristes ocurren. ¿Pero y si nos abrazáramos al duelo sin culpar a Dios por nuestra pérdida?

La rabia es una parte amplia de nuestro duelo, ya que estamos en shock y negación. No queremos experimentar eso solos. Cuando ponemos a Dios primero, le traemos nuestro sufrimiento y Él nos muestra el camino hacia la vida la verdad y la alegría.

Poner a Dios de primero en nuestro duelo es permitirle tener el control de nuestras circunstancias. Dios tiene un buen plan para aquellos que lo aman. Donde hay lucha, ponemos nuestra esperanza en Él.

Ponemos a Dios primero al confiar en que Su promesa nunca nos deja o nos olvida.

5.- ¿Cómo ponemos a Dios de primero cuando otros nos rechazan?

Vivimos para complacer a Dios, no a los hombres.

Esto no significa que vamos a descartar completamente como nuestras elecciones afectan a los otros, simplemente significa que no vamos a basar nuestra identidad en lo que piensan de nosotros.

Nuestro valor no viene de la aprobación o desaprobación de otros. Siempre va a haber alguien que este decepcionado con nuestras elecciones. Ponemos a Dios de primero cuando buscamos hacer su voluntad en vez de preocuparnos por las opiniones de los demás.

Nuestra aprobación viene de Dios, y ya Él nos ha aceptado. Ponemos a Dios primero por aceptar lo que Su hijo hizo en la cruz por nosotros. No tenemos nada que probar a otros, y está bien si a ellos no les gusta. Parte de ser maduro en Dios es no dejar que otros nos desanimen de lo que Dios nos ha pedido hacer.

Los cristianos están, pero no son de este mundo. Ponemos a Dios de primero diciendo Sí a Dios y no a los demás. Las personas no pueden decirnos quién deberíamos ser y qué deberíamos hacer porque Dios es el único que nos hizo para Su propósito.

Ya ves, poner a Dios de primero trata más de nuestra respuesta a las luchas de la vida. Dios es la respuesta a todo lo que importa. Actos de disciplina, como ir a la iglesia o servir a otros, solo son parte de poner a Dios de primero. También tenemos que fijar nuestras mentes en Él y permitirle que cambie nuestros corazones para que podamos vivir una vida que lo complazca.

 

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Lisa Brown es una aspirante a escritora y propietaria de El Blog del Mapa Familiar y es una Consejera Parental en el Centro Nacional de Padres Bíblicos. Ella tiene un hijo de 10 años y una hija de 9, y ha estado casada con su esposo por 13 años. Antes de su matrimonio, trabajó durante 20 años enriqueciendo la vida de cientos de niños y familias. Lisa tiene una licenciatura en trabajo social y educación inicial. Para contactar a Lisa sobre un asunto parental o si te gustaría que Lisa escribiera un artículo de blog, la puedes contactar acá.

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